El Yeti no es mi padre

(Relatos, Cine, Música....)

Misty Circus. Vo.l 1: Sasha, el pequeño Pierrot

La exitosa Victoria Frencés vuelve para presentarnos Misty Circus, una historia ambientada en los circos de principios del siglo XX. La colección constara de almenos 6 volumenes. Mysti Circus Vol. I. Sasha, el pequeño Pierrot es la partura de la colección. Narra la historia del pequeño Sasha, que tras huir del orfanato que lo reculye y quedarse solo en el mundo, encuentra a josh, un gatito abandonado que se convertirá en su compañero de vieaje. Sus aventuras les llevaran a las puertas de un extraño circo que nace en el interior de un bosque. Un circo que les cambiará susvidas completamente.



Victoria Francés abandona el dibujo realista y se adentra en el mundo de las figuras descompensadas, en las paginas enontramos a personajes de ojos grandes y melancólicos llenos de sentimientos. Si bien es cierto que es un dibujo menos elaborado que de costumbre, pero no deja de ser realista y novedoso, y resulta perfecto para la ambientación oscura y mágica de la historia.

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“Volumen 2”. Más información muy pronto. A la venta en invierno 2009.
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Título: Misty Circus. I. Sasha, el pequeño Pierrot
Autora: Victoria Francés
Editorial: Norma Editorial
Páginas: 32 Color
Tamaño: 17x26
Formato: Cartoné con tapas acolchadas

Fotografía de Irisi Cogolludo

(Iris cogolludo)

Foto: Digital
Lugar: Parc Güell de Barcelona
Realización: 2007

Música: Sufjan Stevens – Illinois

-----------------------------------> <------------------------------ Os presento al retrato del folklore americano, con un sonido único, peculiar y profundo. Sus letras son casi pequeñas obras literarias sumamente inteligentes. Un disco al que deberíamos considerar postmodernista, por sus ideales clásicos. Este disco te exige escucharlo de principio a fin sin que te importe perder el tiempo.
Te mete de lleno en sus historias, es casi como un buen libro.
Illinois es un disco al que fácilmente podemos denominar “obra de arte”. Es una obra tan llena de detalles que rompe las reglas del medio para darnos algo completamente original y nuevo.

¿Cuántos artistas pueden presumir eso?


Os dejo un enlace de descarga:


Primera parte
Segunda parte

Una historia sobre el diablo (2ª parte)

El diablo abandonó el infierno. Vestido de traje negro y con el pelo repeinado hacia atrás. El ascensor que le subía hacia la tierra tardaba cerca de 2 minutos en hacer el recorrido, minutos que aprovechó para acabar de arreglarse y quitarse olor a azufre...
Cuando el ascensor paró en seco y abrió lentamente sus puertas, se dio cuenta de que no había seleccionando un destino, y después de ser cegado por una luz fuerte y blanca, comprendió que había ido a parar a la cima del Hvannadalshnúkur, una montaña Islandesa de más de 2000 metros de alutra. La nieve cubría toda la extensión montañesa. Y Diablo, se meitó las manos en los bolsillos y empezó a andar.
Andó durante horas, sin llegar a ningún punto concreto. Sabía que el frío no le mataría, pero le hacía sentir incómodo. Le dolía y quería darse prisa. Sentía un fuerte dolor interior, debía llegar a su destino, pués presentía que acabaría desapareciendo por siempre jamás.
En un momento dado, sin mirar donde pisababa, entró en nieve virgen, esta se hundió bajo sus pies y quedó enterrado a unos 3,5 metros de profundidad. Luchó por salir, pero le resultó imposible. Cada esfuerzo le hundía más y más y llegó a un punto en el cual le resultó imposible ver luz, presentir vida, escuchar sonidos o sentir nada.
El pobre pasó dias que dejaron pasar semanas enterrado bajo kilos y kilos de nieve pura, hasta que finalmente, un grupo de excursionistas escuchó sus gritos de terror, reunieron una patrulla y lo sacaron de la nieve después de 7 horas de rescate. Lo sacaron azul y empado, tiritanso como un niño sin bufanda, casi llorando. Una buena familia Islandesa se lo llevó a su casa, le dierón calor y comida que no rechazó y después de pasar cinco días con ellos, durante la sexta noche, se marchó sin decir nada y sin despertarles.
Andó unas 2 semanas, dejando atrás la pequeña casa donde había estado recuperando fuerza y llegó a la capital Isalandesa.
En Reykjavick después de andar cerca de 250Km, gracias a sus dotes paranormales de eloquencia, le cedieron paso a un barco que hacía escala en Reino Unido. El capitán del barco le dejó su propio camarote y su fue a dormir con la demás tripulación. Pero el diablo no dormía. Por las noches salía a cubierta y observaba el cielo estrellado, escuchaba el rumor del mar y los estruendos que este producía al cochar contra la quilla. De vez en cuando, entraba sigiloso en los camarotes y observaba a las personas en sus más profundos sueños, después volvía a salir y seguía observando el mar de noche. Cerca del amanecer, cuando el cielo empezaba a estar lila, azul, amarillo y naranja, volvía a su camarote, esperaba que el ajetreo diurno del barco brotara de nuevo y el salía como recién despertado. Todos le recibían de manera calurosa y amable, fue un viaje provechoso a su manera.
Perdió la noción del tiempo, dejó de contar los días y dejó que el barco le llevara a buen puerto.
Más concretamente al puerto de Bridlington, una ciudad situada al Este de inglaterra con más de 33,800 habitantes, una ciudad preciosa. Decidió cambiarse de ropa, y se compró un traje que en conjunto, ropa interior más zapatos, le costó 2,300 Euros. Pagó, una habitación en el Balmoral House Hotel y se pegó una ducha, tiró toda su ropa vieja y se vistió con su traje nuevo. En el exterior del hotel robó una bocanada de aire fresco que rondaba en el ambiente. Y digo robó, porque ese aire pertenecía a los humanos y no al el misimoso diablo y él lo sabía, de sobra.
Observo la calle, se colocó la chaqueta y empezó a andar hacia la capital Inglesa; Londres. Pero para llegar a ella debía pasar por Fraisthorpe hasta Lissett. Después andar andar varios Kilometors hasta Beeford, y llegar hasta Leven, cruzarla y llegar Skirlaugh y seguir hasta la gran ciudad de Hull, y de ahí recorrer la basta superficie de campos de conreo, poco habitados hasta llegar a su primer destino. Un camino de más de 400Km a pie que no pasarán en valde. Pero debía darse prisa, toda la prisa posible...

(Continuará)

Sí, seré más feliz. Pero en otra parte.

Paso por enésima vez ante esa misma tienda, la miro, sé que me mira. La detesto, ella me considera indidiferente. Probablemente ni conozca mi existencia. Estoy dentro de la misma linea de autobus de siempre, la septima, la que recorre las mismas calles que las demás pero más despacio y más lleno de gente. Dejo la tienda atrás, estoy cansado de ella. Llevo viviendo 20 años aquí y para ir a cualquier sitio, para ver a cualquier persona tengo que pasar por esta calle. Esta odiosa calle llena de inamovibles estructuras. En parte debería sentirse orgullosa, Bien es cierto que lo consigue, No levantar pasiones pero si sensaciones. Sensación de odio y repugnancia, como un pitido intermitente que se repite una y otra vez hasta que consigue que el oyente se vuelva loco. Vivo en una ciudad pequeña de gente pequeña, mis pocos años han sido suficientes para darme cuenta de como es la gente que me rodea, mente pequeña, corazón pequeño, ímpetu pequeño, sentimientos cero. Quiero salir de aqui. No estoy hecho para vivir aquí. Siempre les he odiado, pero hoy me dan asco. ¿Que hago aquí? Me siento incomprendido, vacío. Miro a la gente del autobus, no saben que existo, siquiera me han visto entrar. Soy invsible. Jamás me han dado las gracias, no han visto cuanto he sufrido, no han sentido mi pena al ver que mis esfuerzos son nulos, he creado cientos de cosas maravillosas que no han levantado ni una verdader sonrisa de felicidad. (Como este pensamiento) Pero me revelo, cojo carrerilla y corro hacia la perta. El autobus está en marcha, la puerta está cerrada. Pero no me importa, atravieso el cristal como si fuera de plástico, caigo al suelo de la calle y evito que me atropelle un coche que pita incansable ante mi locura y por primera vez me siento libre. Decido correr sin parar hasta la estación de trén. Una vez ahí compro un billete a cualquier parte, no me importa y me subo en el. El trén se pone en marcha, hace sus pequliares sonidos y coge velocidad. De pronto todo se pone en blanco y negro y dejo esa tediosa ciudad. Con solo 3 euros en el bolsillo me escapo de esa carcel odiosa para no volver jamás, y ni siquiera he dicho adios. Pasarán semanas hasta que se den cuenta de mi ausencia.

Fotógrafa: Iris Cogolludo


Iris Cogolludo, jóven fotógrafa nacida en Barcelona en 1989 y empezando a formar su pasión como carrera. Desde corta edad ha viajado a sitios como Estados Unidos, México, París, Bélgica y Holanda. Ha estudiado fotografía profesional en Barcelona y en Palma de Mallorca. Ha trabajado para revistas en Cancún, colaborado en festivales , hecho books a diferentes modelos/artistas y actualmente tiene una exposición en el bar "El Sofalito" en Barcelona.
Sus influencias han sido, sobretodo su tío, y el viajar desde tan corta edad le ha dado la oportunidad de conocer mucho a las personas, las diferentes culturas y ver cosas nuevas. Esto le ha inspirado a fotografiar diferentes personalidades, retratar la vida de los demás.

Actualmente reside en mallorca donde ha conseguido grandes fotos de celebridades como el grupo Dharma, Pepe Arcade, Ángel costa, entre otros. También trabaja como voluntaria de prensa en La Cruz Roja.

Después de haber cursado dos años de Fotografía se introdujo en el mundo del diseño gráfico, donde hoy en día sigue creando cosas extraordinarias.

Contacto:
Flickr
Pag. Personal: IrisCogolludo.com

Libro: Andrés Pascual, El compositor de Tormentas.


Matthieu es un joven genio de la música que, fascinado por la magia de Versalles y sus fiestas desenfrenadas, anhela formar parte de la orquesta de Luis XIV, el Rey Sol. Lo que no imagina es que un brutal asesinato le abrirá las puertas de palacio para llevar a cabo el proyecto más ambicioso del soberano: transcribir la melodía del alma.

Pronto descubrirá que no es el único que codicia esa partitura, entre cuyas notas se oculta la fórmula alquímica que permitirá a su dueño conocer los secretos del universo. Para ganar esa carrera, Matthieu se embarcará en una peligrosa expedición a Madagascar, el último edén inexplorado, una isla de leyenda elegida por su pureza para resguardar la música más antigua de todos los tiempos. A partir de entonces se enfrentará a la muerte a cada paso, pero al mismo tiempo se abrirá ante él un mundo lleno de romanticismo que le hechizará casi tanto como una bella y misteriosa mujer que parecía estar esperando su llegada...

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Opiniones:

“Andrés Pascual reinventa el género de aventuras según las exigencias del lector actual y vuelve a emocionarnos con su nueva novela, El compositor de tormentas. Acción, romanticismo, intriga, viajes… ¿Qué más se puede pedir?”
Montse Yáñez
Agente literaria

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“El compositor de tormentas es un texto con perfume de Historia, con buqué de gran escritura literaria, una novela llena de episodios y enigmas que ligan entre sí de manera aparentemente natural. No es fácil encontrar un buen vino entre las novelas que se publican hoy en España, pero la de Andrés Pascual deja un gran sabor de boca a quien la prueba.”
J.J. Armas Marcelo
Escritor y periodista

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“La novela de Andrés Pascual aúna algo difícil: el valor del contexto histórico, bien documentado, y la intensidad de la trama narrativa. Estos dos elementos convierten a El compositor de tormentas en una obra que se lee con interés creciente.”
José Calvo Poyato
Historiador y novelista


Beirut: La llorona


Estamos ante una de las canciones que más me ha llegado durante estas últimas semanas, y no de costumbre por la voz armoniosa y tranquilizadora del cantante (Zack Condon), ni por sus letras sencillas de pocas frases con las cuales lo quieren decir todo. Hoy no es por eso, es por la increible banda que toca tras él.
Me gustaría definir esta canción como una canción inteligente y que rebosa fuerza y pasión por todos lados. Una melodía tradiconal de esos lares, entrando en el pequeño mundo "experimental" de Beirut. Todo un bombazo.
No soy un gran amante de la música tradicional, aunque bien la prefiero a muchos otros bodrios que no nombrare hoy aquí, pero debo añadir que esta canción es tan grandiosa que se hace simple.

Sí, Una canción simple y grandiosa.

También quisiera añadir que el videoclip es maravilloso, y puedo decir, como "cinéfilo" amateur que su realización es exquisita, su ambientación es minuciosa y su animación es francamente profunda.

Os invito a que le hecheis los vistazos que querais para llegar a esta conclusión:


Una historia onírica de un chico que repartía periódicos.

En esa época yo era repartidor de periódicos. Sí, el típico de la bicicleta con cesta, que recorre las calles de un punto a otro con agujetas en el brazo diestreo.
Llevaba la mitad del verano haciendolo. Estaba acostumbrado. Cada mañana veía las mismas caras sonrientes que me saluadan desde los caminos enbaldosados de sus jardines verdes, esperando a su periódico. Hipócritas, pensaba yo cada vez que miraba sus dientes o por defecto dentaduras postizas que brillaban a la luz del sol.
En ocasiones (escasas) alguno de los vecinos me hacía señas para que me acercara a sus puertas, para darme alguna MISERABLE propina.

–Toma querido, te los has ganado, ¡Un Cuarto De Dolar!, estás haciendo un buen trabajo, sigue así.

Entonces yo sonreía ampliamente, y dandole las gracias pensaba:
-Maldita perra, ¿No ves la sudada que llevo? ¿Te piensas que lo hago por placer? Lo hago por dinero, dinero para poder vivir ¿Entiendes? Esto no me sirve de nada.

Al final del més ganaba 150 dolares más 2 dolares diarios de propina como mucho. Sin contar los domingos. Así que ganaba cerca de los 200 dolares mensuales. Y lo siento, pero a mí eso, no me servía para nada, mirando al futuro. Pero aun así, tenía un ápice de optimismo qe me animaba a seguir. Sí, a seguir hacia atrás, pero a seguir. Ummm...

Recorría cerca de 200 portales diarios, llevaba los periodicos de 50 en 50 y cuando me quedaba sin, tenía que volver a la editorial, que se encontraba a 2km de mi posición, para reocger 50 más.

Mi trabajo consistía en dejar periódicos en todas las puertas posibles sin miramientos, si yo sabía que ahí vivía alguien tenía que dejarle el periódico. Y eso me molestaba, pues siempre tenía que subir una cuesta de casi 80º de inclinación para llegar a la última casa... Bueno, una mansión grisacea. La típica de la colina con verjas negras y un gran patio exterior lleno de maleza y piedras humedas. Sí, tenía que subir a pie, en bici no podía, siempre que lo intentaba, la cadena se tensaba y parecía que iba a estallar en cualquier momento.
Al llegar a la mansión, dejaba la bici en el suelo, cogía el último diario que me quedaba y lo arrojaba con fuerza sobre la verja, sabía que alguien lo reocogía cada mañana, porque nunca había ninguno tirado. Nunca llegué a ver al dueño o dueña o dueños o dueñas de esa misteriosa mansión. Nunca había pregutado por ella. No me importaba.

Pero aquel día, por desgracia conocí a su dueña.

Si no recuerdo mal, me quedaban tres días para acabar de trabajar. Estaba yo subiendo la cuesta, casi arrastrando mi bici, sin aliento. Llegué arriba e hice lo de siempre, dejarla en el suelo, coger el último periódico y prepararme para lanzarlo como un jugador de baseball. Pero justo cuando heché el brazo hacia atrás y lo tensé para conseguir el lanzamiento perfecto me detuve. Pues por primera vez en mi vida vi a alguien en la puerta de la casa, era una mujer, estaba lejos y no supe definir su edad, pero llevaba un vestido largo y granate. Me di cuenta de que me hacía señas con la mano, para que me acercara. Empujé el portón de hierro negro con esfuerzo, mientras chirriaba. Andé por el casi invisible camino de piedra cubierto de maleza que conducía a la puerta principal de la casa. Cuando apenas me faltaban 15 metros para llegar a la puerta, la mujer entró en la penumbra del portal. Estaba nerviso la verdad, y lo único que se me ocurrió pensar era en una suculenta propina acumulada durante todo el verano. Llegué a la puerta y me asomé, estaba oscuro. ¿Debería haber avisado de que iba a entrar? No lo sé, yo entré sin más. Cerré la puerta trás de mi y seguí por el oscuro recibidor hasta el único punto de lez que provenía de una sala contigua. La sala también estaba bastante oscura, las cortinas de la ventanas eran gruesas y estaban entreabiertas, dejando pasar el escaso sol. Vi a la mujer sentada en un sofá, le pude ver la cara, era vieja, un moño gría sobre la cabeza. Frente al sofá había una mesita con una tetera y dos tazas a rebosar de liquido rojizo. La mujer me hizo una seña para que me sentara en un sillón rojo y mullido al lado de la mesita, me dejé caer sobre el. Y miré a la señora.

–¿Puedo saber...?– Empecé a preguntar, pero ella me interrumpió.
–Bebe Té, querido, que se enfría.
–Lo siento, no me apetece.
–Querido, bebe, te sentará bien.
–Pero...
–Bebe.

Obligadamente bebí, estaba frío y espeso. Hice que no me quedara ni una gota en la taza, esperaba que no me hiciera repetir.

–¿Puedo saber a que viene esto señora?– Pregunté un poco disgustado por la situación.

De prontó escuché unos poderosos pasos que provenían trás de mi. Me di la vuelta. Y me quedé atónito frente a la monstruosa figura que acababa de aparecer. Era un hombre, si se le podía llamar así. Medía más de 2 metros o eso me pareció, tenía las manos enormes, como su cara tosca, con facciones desgarradoramente enormes, se sentó junto a la mujer hundiendo el sofá de manera exagerada.
Me puse en pie, pero caí de nuevo en el sillón, me sentía mareado, todo medaba vueltas.

–¿Qué me pasa?...–Pregunté, cansadamente.

–Droga, droga en el Té.–Rspodío la mujer. –Tenemos un fin y debemos lograrlo y lo siento, saldrás un poco mal parado, pero creeme, no queremos matarte, sobrevivirás.

"¡No!", Girté y me puse en pie con esfuerzo, giré para salir de la sala, entré en el recibidor apoyandome en la pared y subí un escalera que ahora podía ver con mis ojos acostumbrados a la oscuridad. En el piso superior me econtré con un pasillo largo. Trás de mi escuché al gigante que se disponía a subir las escaleras. Intenté entrecerrar los ojos para enfocar mejor con la vista, puede ver en la pared un escudo con una espada antigua y oxidada. No se me ocurrió otra cosa que que cogerla, me la puse sobre el hombro e intenté esperar paciente a que el gigante subiera. Escuchaba paso a paso cada escalón que dejaba atrás. Pero no soporté la tensión del momento, así que me asomé con furia a la escalera y ahí me le enconté subiendo con su cuerpo enorme y su cara sin expresión, le propiné un espadazo en el hombro, pero ni se inmutó, el seguía subiendo, le di otro golpe en el cuello, pero parecía estar hecho de piedra. Me heché hacia atrás a medida que se me acercaba, no conseguía verle con claridad, me temblaban las piernas y notaba gotas de sudor frio y espeso resbalando por mis piernas y me rostro. Con toda mu fuerza le di otro golpe en el brazo. Pero de nuevo, parecía estar hecho de marmol. Finalmente, furioso y con un subidón de adrenalina le di en el cuello, vi que brotó un poco de sangre de su herida, dio unos pasos hacia atrás tocandose la herdia, le empuje con fuerza y calló al suelo. Agarré la cuchilla con las manos y me abalanze sobre su cuello, apreté con fuerza con la cuchilla en su nuez, hasta que noté que empezaba a hundirse en ella. Sanqué la espda con furia y vi un chorretón de sangre brotando del cuello. Cualquier persona habría muerto con una herida así, pensé. Al levantarme, caí de espaldas casi sin conocimiento, pero hice un últim oesfuerzo y arrastrandome me acerqué a la escalera intenté bajarla a rastras, pero no puedo, cai como un pez por los peldaños y finalmente al llegar al piso inferior perdí el conocimiento.

--------------------------------Casi dos semanas de inactividad cerebral notoria

Desperté en el hospital. ¿Diagnostico? Infección interna debido a una mala operación, una enorme cicatriz en la parte del riñón izquierdo y la falta del mismo. Me habian drogado para estirparme el órgano....

Pronto, la policia estaba rodeando la mansión donde todo había ocurrido. La resgitraron pero no encontraron nada nada en su interior, me sentí impotente, con rabia. Pasaron dos meses desde mi salida del hospital y decidií volver a la mansión. No entré, pero me quedé en el portón observando las ventanas. Decidí marcharme, pero algo me llamó la atención, una figura en el patio, sentado apoyado en uno de los numersos arboles mirandome fijamente. Era el gigante. Que me sonreía con ironía y satisfacción. Pensé en llamar a la policía, después me vino a la cabeza su imagen sangrando por el cuello y no me expliqué como podía seguir vivo. Finalmente decidí devolverle la sonrisa, damre la vuelta y marcharme a casa a prparar mi venganza. Tal vez.... ¿Prenderle fuego a la casa?

Hoy me reto!

Hoy me reto a no volver a amarlos, a no volver a cederles nada, a no volver a darles fuerza, ni permitirles esa burla interna continua.
Tal vez sea un error, pero noto sintomas de desconexión.
Me siento fuerte y mejor, con "ello"-S lejos. Ya les he dado suficiente sin nada a cambio. He cumplido y necesito unas vacaciones.
Sin querer he llegado al límite. Sin darme cuenta. Sin querer, pero necesitandolo.
Por eso, de sobra sé que no me pueden ofrecer nada más.
¿Me estoy haciendo mayor? Tal vez más deprisa que "ello"-S
O tal vez crezca de manera diferente. O hacia otro rumbo independiente.
Por eso me reto, me reto a no volver a mirarlos jamás. A "comprenderlo"-S
A comprender mi situación.
No intentes mezclar el agua con el aceite. No se mezclan.
No intentes mezclar el papel con el fuego. Pues uno de ellos suele adquirir una forma menos interesante; La ceniza.
No quiero ser ceniza que pierde fuerza, que decae intento tras intento.
¡Por eso me reto para no volver a amarlos!
¡A no volver a quererlos!
¡A no volver a verlos!